Expropiada en 1960 por la construcción del embalse de Garbriel y Galán, quedó rodeada por las aguas del pantano y calificada como zona inundable. Un único acceso quedó por encima del nivel del agua, situando la población en una península de dificil acceso.

Poco después de ser declarada conjunto histórico-artístico en 1980, pasó a formar parte del Programa de recuperación y utilización educativa de pueblos abandonados. En este proceso tanto el castillo como la muralla se restauraron para su uso con fines culturales y educativos.

Sin duda, un lugar con magia e historia.

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